
ARTINIEBLA nació de mi desacuerdo con la realidad. Mientras el mundo se obsesiona con lo instantáneo, lo digital y lo generado por algoritmos que no respiran, yo elijo el error, el sudor y la tinta.
Mi arte no es «perfecto» porque la humanidad no lo es. Dibujo porque hay ideas que me asaltan y si no las plasmo con mis propias manos sobre el papel, se desvanecen. Aquí no hay ‘prompts’ ni atajos. Hay fricción, hay olor a tinta china, marcadores de alcohol y lápices de colores, hay un perfeccionismo que no busca la estética comercial, sino la honestidad técnica. Este es un refugio para quienes desprecian lo falso y buscan algo que haya costado esfuerzo de verdad.
Llamé a este proyecto ARTINIEBLA porque la inspiración es un estado difuso, como despertar de un sueño que aún no logras explicar. Es esa «niebla» inicial, esa mancha de carboncillo que parece un error, pero que poco a poco toma forma biológica.
En un mundo que quiere darte todas las respuestas masticadas, revisadas y aprobadas por los grupos de poder, yo prefiero la niebla: ese espacio donde todavía tienes que usar el cerebro para ver qué hay detrás de lo evidente. Mi arte es el faro que da luz en medio de esta oscuridad, no porque sea «especial», sino porque es real en medio de tanta simulación.
Detrás de ARTINIEBLA estoy yo, Ysaac Luna A. desde niño siempre me fascinaron los libros, sobre todo los de dinosaurios y de biología, de joven emprendí una lectura mas profunda en filosofía, psicología, teología y hasta algo de demonología, no por esoterismo, sino por el deseo de entender cómo la humanidad ha representado sus miedos e ideas, a lo largo de los siglos. Mi arte es el punto de encuentro entre el estudio de lo real y la interpretación de lo mítico.
Soy un perfeccionista en constante lucha conmigo mismo, no compito por ser mejor que nadie, tan solo quiero ser mejor que mi yo de ayer. Aunque el camino del dibujo tradicional es tedioso y lento, cada línea, cada trazo es una lección de paciencia y resistencia. No dibujo para acumular seguidores; dibujo para honrar el arte y para demostrar que lo más importante del arte es contar una historia, causar una emoción, o dar una enseñanza.
Todos tenemos un personaje que nos marcó en la infancia, un monstruo que nos quitó el sueño o una escena que quedó grabada a fuego en nuestra retina. Mis dibujos de personajes son un intento de capturar ese pedacito de nostalgia, busco que, al mirar mi arte, sientas de nuevo esa emoción punzante de cuando lo viste por primera vez. Es mi forma de devolverle al espectador un fragmento de su propia historia.